Quizás uno de los “dichos populares” más conocidos y en el cual, si se interpreta con pensamiento analítico, en él se podría encontrar un sin número de aspectos relevantes que marcan o marcaron; un momento específico en nuestra vida.
Este dicho, encaja muy bien en lo que Liga Deportiva Alajuelense vive actualmente. Las mieles del triunfo han llegado de nuevo y de manera contundente a las tiendas Manudas. Victoria tras victoria, este equipo parece invencible. ¿Quién podrá derrotar a este equipo? Es una de las preguntas que en muchos programas deportivos; en radio, televisión y medios digitales, se ha puesto sobre la mesa de análisis y discusión. Claro está, no es invencible, y la razón dicta que, en algún momento, tendrá que perder.
¿Qué ha cambiado en Liga Deportiva Alajuelense para que en poco más de tres años, sea una constante hablar del protagonismo que este equipo tiene, tanto dentro como fuera de la cancha y quién o quiénes son responsables por ello?
La respuesta es sencilla y concreta: Agustín Lleida, Andrés Carevic, Joseph Joseph y el compromiso, habilidad y entrega de cada jugador que integra la planilla Manuda.
Nadie imaginó que después de aquel julio del 2018, cuando los altos entes administrativos Rojinegros anunciaron la llegada del español Agustín Lleida, todo cambiaría para bien. Desconocido por muchos y que a raíz de amargas experiencias pasadas; por ejemplo, la vivida con el también español Benito Floro; hacían presagiar un panorama poco alentador. Apoyado por Joseph Joseph; músculo económico del equipo Alajuelense, ambos con grandes sueños y proyectos a lograr a mediano y largo plazo; lograron acoplarse y remar juntos hacia un mismo objetivo: ser campeón y acabar con una racha de casi siete años sin serlo. Para ello, un movimiento maestro; Andrés Carevic como director técnico del primer equipo y bien conocido por Lleida, gerente deportivo.
Los males Manudos acabaron. La racha de casi siete años sin conseguir un título nacional y mucho menos internacional, llegó a su fin en dos torneos y medio desde que Lleida tomó las riendas de la gerencia deportiva, un año atípico, producto de la pandemia, pero ello no opacó la euforia de acabar con “los fantasmas de la 29”.
Es Agustín Lleida el mayor responsable de lo que hoy “La Liga” vive. Puso orden en lo deportivo, a través de una “limpia de camerino” que parecía podrirse producto de problemas internos. Sacó “las vacas sagradas”, que, con lo que se mira actualmente, eran la causa del declive Rojinegro. Al tener un camerino sano, no se “anduvo por las ramas” pues sabía que, si quería ver a La Liga campeón, debía armar un equipo de peso en todas las líneas; la dirección técnica, era lo primero. Aparece Andrés Carevic, desconocido por todos, pues venía de dirigir en la segunda división del futbol mexicano. ¿Por qué o para qué Carevic?
El tiempo dio la razón. Tres torneos en el banquillo Manudo y en los tres, fue protagonista en la final. Las primeras dos, vieron celebrar a sus rivales en su cancha. Primero al Club Sport Herediano; en aquella “trágica” noche de 21 de diciembre del 2019, cuando un cabezazo de Yendric Ruiz, a tan solo un minuto de acabar el partido, frenó el festejo Liguista, producto de una deficitaria salida del entonces portero Manudo; Adonis Pineda. La segunda, fue mirar al archirrival, El Deportivo Saprissa, coronarse campeón a mitad de año 2020. Dos finales perdidas, que, aunque Alajuelense jugó bien y fue protagonista, faltó afinar detalles para lograr la meta. Esto hizo que se “pidiera la cabeza” del argentino – mexicano Carevic. La paciencia y resistir las fuertes críticas de la opinión pública y prensa deportiva, permitieron mantener intacto el proyecto. Es decir, no destituir al técnico.
La fortuna llegó en un año atípico producto de la pandemia por la COVID-19. Diciembre del 2020, arrasando en el torneo nacional, La Liga estaba de nuevo en una final. Para muchos, la última oportunidad para Carevic y compañía. En casa, donde dos torneos atrás los rivales celebraron, Liga Deportiva Alajuelense por fin celebraba. Fue el mejor sin discusión. Llegó “la 30” y con un equipo de peso, conformado con figuras de trayectoria y liderazgo guiando a jóvenes con gran proyección. Un mes después, llegó otro título, esta vez internacional, el de Liga Concacaf, proclamándose con ello, el mejor de Centroamérica.
El Centro de Alto Rendimiento (CAR), es y seguirá siendo una de las joyas visionarias en pro de levantar la imagen y rendimiento del futbol, no solamente de La Liga, sino en general el futbol nacional. El juego Manudo, ya tiene consecuencias. La Federación Internacional de Historia y Estadística de Futbol (IFFHS), coloca a Liga Deportiva Alajuelense como el mejor equipo de Costa Rica y Centroamérica. Estos logros en tan solo unos meses, sumado a la entrega y unidad que emana del equipo, presagia que “hay Liga para rato”.
